Por: Miguel Murillo
Anclada entre montañas de selva tropical y raíces de mangle rojo y blanco, La Manzanilla tiene el mejor espectáculo de aguas dulces y saladas, y, atardeceres cinematográficos que puedes disfrutar en vivo desde cualquiera de sus miradores.
Para empezar, debes saber que este mágico pueblito tiene una amplia playa con unos tonos de agua azul, turquesa y verde dependiendo la temporada en la que acudas, aunque no es un secreto que la mejor temporada para visitar este lugar es de noviembre a mayo.



Te recomendamos ir de noviembre a mayo, ya que las aguas del océano Pacífico, al no ser temporal de lluvias, son más tranquilas, ya que no hay oleaje alto y esto la hace perfecta
para disfrutar tranquilamente con los niños. Además, los cielos son más azules y despejados, y, la marea permite que la zona de arena sea más amplia y el clima fresco.
Otra recomendación que te puedo dar si vas a cualquier playa, especialmente a La Manzanilla, es que te des una vuelta entre las 7 y 10 de la mañana, ya que a esa hora el mar es como una laguna, con un oleaje muy bajo, casi imperceptible, perfecto para nadar y andar en kayak o paddle board.



Como te lo dije al principio, este lugar está rodeado de una enorme extensión de vegetación tropical que purifica el alma y la mente, pero eso no es todo. La Manzanilla tiene uno de los manglares más amplios y mejor trazados de la Costalegre de Jalisco.
Dentro de este valle hay un cocodrilario creado y administrado por los ejidatarios del pueblo, quienes han construido aquí, un museo del cocodrilo para difundir a los turistas el mensaje de conservación y respeto hacia estos imponentes reptiles.
Por lo que, a través de un recorrido por senderos que te adentran en lo profundo de la selva, puedes ver a los cocodrilos en su hábitat natural, visitar una exposición de esqueletos y tocar crías que se encuentran en cautiverio para asegurar su salud y supervivencia.
Tus hijos serán los más felices en este recorrido, ya que al final, los guías te permiten interactuar con un cocodrilo pequeño, tocarlo y verlo muy de cerca. Cualquier duda que tengas, ellos te la responderán.





El temporal de lluvias también es muy disfrutable en lugares como este, ya que al caer las aguas, las montañas se tiñen de verde y el río del pueblo, “Las Joyas”, comienza su danza por la cuenca que rodea al pueblo.
Por lo que hacer senderismo en La Manzanilla durante las lluvias, se vuelve un plan perfecto para observar aves, conocer el río, disfrutar la vegetación, ver insectos, y al llegar a los estanques, darse un buen chapuzón en sus aguas cristalinas.
Si quieres realizar un ascenso a Las Joyas, te recomiendo que sigas las redes sociales de Viajando y Pajareando, cuyo guía y encargado es Oveth Fuentes, quien seguido realiza excursiones de avistamiento de aves en este sendero.
Recomendaciones para las expediciones de “Viajando y Pajareando”:
Llevar ropa cómoda (deportiva), agua, linterna, calzado adecuado (tenis o botas) y unos binoculares y cámara fotográfica para quienes quieran ver y capturar a las aves que se encontrarán en el camino.





No podía cerrar esta travesía por La Manzanilla del Mar, sin antes mencionar lo majestuoso de sus atardeceres. Lo que ves en las imágenes, no son escenas de una película de ficción, son ocasos cotidianos para los locales y recuerdos para quienes creen que este lugar es el verdadero edén sobre la tierra.
No busques encontrar una explicación a lo que ves aquí, solo disfruta y cuéntales a tus conocidos que el paraíso se quedó anclado para siempre en La Manzanilla del Mar.




Por acá te esperamos, para que disfrutes con tu familia y amigos, de una función llena de escenas impresionantes.
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